domingo, 6 de agosto de 2017

Neymar, pan y césped



Neymar no vale nada. Tan solo es un joven deportista capaz de mover con precisión una pelota. Una habilidad efímera y sin trascendencia salvo para aquellos a quienes les divierta el fútbol. Como el oro o las angulas, su valor es meramente especulativo. Hoy vale 222 millones de euros, mañana la mitad o el doble. Nada que ver con el deporte, son solo negocios. Una catarata de euros de dudosa procedencia que cambia de manos, de país y de color, ante la beatífica mirada de quienes tenían que regular este tráfico de capitales y aplauden desde los palcos de los estadios. La connivencia de las autoridades con el fútbol es solo comparable con la de los aficionados, que gritan pan y césped sin hacerse preguntas. 
La deuda de los clubes en el Estado ronda los 3.500 millones, un buen pellizco de ellos a Hacienda, y la fiesta sigue como si tal cosa. El París Saint Germain, protagonista de la opa sobre el jugador del Barcelona y colonizado por Catar, gasta más de lo que ingresa y campa a sus anchas rompiendo la banca. 
Y lo que más duele es el agravio comparativo con todos esos astros anónimos que intentan meterle un gol al cáncer, por solo poner un ejemplo, regateando el abandono y el anonimato. Con lo que se paga por Neymar podría hacerse una línea de billetes de 50 euros de 628 kilómetros. De ese tamaño es la obscenidad de la propuesta. 
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

viernes, 28 de julio de 2017

Ricos conflictivos ¡fuera!

 Más imágenes de Eneko, aquí 

TIENEN derecho a la vivienda como cualquiera, pero no aguantamos más. Desde que esa familia de ricos se ha mudado a nuestro portal desde La Bilbaina, la convivencia se ha hecho insoportable. No muestran ningún respeto por nuestras costumbres y se niegan a fregar la escalera. Al principio, pensamos que eran refugiados porque venían con los pantalones rotos, la ropa desgarrada y los niños hablaban raro. Luego supimos que iban al Colegio Alemán por la mañana, al Francés por la tarde y al Japonés en verano. Normal. 
Su madre, más de lo mismo. El otro día se puso un collar de brillantes que a la del segundo casi se le desprende la retina cuando se cruzó con ella en el portal. Y no hay derecho, que los ojos son para toda la vida. Por no hablar de su interior: se le cayó una braga del colgador al patio y llamó a los geos. Dice que perteneció a la emperatriz Sissi y que temía que se la robáramos. Pues no, señora. No es no. No vamos a permitir que nos mangonee. Que somos gente humilde pero sencilla. Y no queremos piscina en el tejado, como usted pretende. Y no es por la derrama de 16.000 euros por vecino, sino por las humedades. Y estamos hartos de que fumigue el ascensor con su Chanel 05, que luego vamos a la pescadería y Manolo tiene que tirar las sardinas porque pierden el aroma. 
Le vamos a decir al alcalde que se los lleve a su casa, pero no sé si querrá, porque estos son capaces de subirse el Ferrari al piso. ¡Qué gente, por Dios!

Josetxu Rodríguez
@caducahoy

lunes, 17 de julio de 2017

Me refiero al referéndum



 
LOS catalanes están como cabras, tío. Todavía no se me ha olvidado el primer referéndum de independencia autogestionado en el que participé el 20 de noviembre de 1975 en la Universidad de Bellaterra y ya están organizando otro tan surrealista e inútil como aquél. El primer día sin Franco, el bar de la facultad era una especie de bacanal con vino de Valdepeñas y porros marroquíes. Mientras un tío hacía cabriolas con una moto sobre el mostrador, lo juro, alguien propuso declarar la independencia de Catalunya por sorpresa. Allí mismo. En ese momento. Todos estuvimos de acuerdo. Fue una especie de orgasmo colectivo político festivo que duró lo que dura una amapola en la mano. “Escolti, tú: ¿Y quién vota?”, preguntó uno al fondo. “¿Los estudiantes españoles también?”. Ahí se acabó el baile y comenzó la asamblea. La gente se agrupó por afinidades y hubo turno de palabra. ¿Y las urnas? ¿Y quién cuenta? ¿Y quién controla a los falangistas? ¿Yo puedo votar por la independencia de España? Yo no he traído el DNI, ¿me da tiempo a ir a casa? 
Nos costó horas llegar a un acuerdo. Al carecer de urnas usaríamos papeleras y se haría el escrutinio antes de que recogieran la basura. Delegábamos en el repetidor más veterano, que no estaba presente, para que llevara los resultados a Arias Navarro en persona. Como ya eran las 3.00 y perdíamos el tren a Barcelona dejamos una nota a los de la tarde para que ultimaran los pequeños detalles. A fin de cuentas, el trabajo duro ya estaba hecho. 
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

martes, 11 de julio de 2017

lunes, 10 de julio de 2017

Perdonen que me ría



HAN hecho análisis, contraanálisis y una cata de bacilos y han llegado a una conclusión sorprendente: la ría de Bilbao no es apta para el baño, no puede beberse y moja cuanto te metes en ella. Algo que todos los del bocho sabíamos, pero lo guardábamos en secreto para no espantar a los turistas; que bastante susto se llevan los pobres con los precios de los hoteles: se los duplican de la noche a la mañana aprovechando el BBK Live y, encima, les abroncan porque no han ocupado todas las habitaciones. 
En realidad, solo a los foráneos se les puede ocurrir darse un chapuzón en ese cauce de nuestros amores. Desconocen que únicamente los del centro de Bilbao y los de Deusto pueden bañarse en ella sin peligro. Las bacterias temen a los primeros porque son capaces de hacer un pintxo con cualquier cosa, y saben que los segundos llevan en el ADN tomatero suficientes pesticidas, herbicidas y fungicidas para acabar con un bicharraco solo con el aliento. 
Los que cruzamos la ría a diario vemos que mejora adecuadamente, pero intuimos que le faltan unos cuantos lustros para conseguir la bandera azul. Aparenta estar limpia, tiene peces y hasta un caballito de mar con tres ojos y una pierna, pero también el agua del estanque de los patos de doña Casilda tiene buen aspecto y nadie se la echa al whisky. Si quieren un consejo, fíjense en las gaviotas: todas llevan sandalias cangrejeras cuando caminan por el fango de las orillas. Y no han hecho análisis de metales pesados.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

lunes, 3 de julio de 2017

El telematón



LLAMA una teleoperadora para regalarme 120 canales de televisión y, como es muy amable, le pido que me haga el favor de quitarme todos menos dos. Con 120 canales me volvería loco en dos semanas. Ahora, con 36, me siento en el sofá, cojo el mando como si fuera una espada láser y, cuando me doy cuenta, han pasado dos horas y estoy catatódico
Primero hago un zapping siguiendo los números naturales de la programación para ver cómo está la cosa. Atravieso la zona de los telediarios y el entretenimiento chorra e infantiloide para penetrar en el baúl de los recuerdos, con series antiguas y personajes con pantalones acampanados. Acto seguido, me adentro, con cierto temor, en el pantano del morbo: programas sobre niños asesinos, obesos de 320 kilos, pústulas como melones y casas donde el dueño no se distingue de la basura. Superado este obstáculo, alcanzo el final del viacrucis y debo ser prudente porque, si me paso de frenada, puedo caer en la peli porno de una emisora local o, lo que es peor, en el canal Disney o Teledeporte. 
De allí regreso para revisar los canales que tenían anuncios y comprobar que siguen igual. A veces, sigo el orden de los números primos, pero es desasosegante porque lo mismo en una cinta española de La2 aparece una monja en éxtasis y, en la siguiente, una española en éxtasis con un monje shaolín. ¿A ustedes les pasa lo mismo o son normales?
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

viernes, 30 de junio de 2017

¡Que te pires, leptospira!




La leptospira, esa bacteria que no tiene ni media hostia, ha estado a punto de provocar la evacuación de Bilbao, una ciudad que ha resistido crueles bombardeos, la guerra de las banderas y una carrera de Fórmula 1 en el Parque de los patos. Mientras tanto, los veteranos del lugar nos reímos de la histeria colectiva y nos echamos las manos a la cabeza. Y no por la incidencia de la enfermedad, que es insignificante y no se manifestaba desde 2013, sino por la cantidad de organismos que se han movilizado para hacer frente a las toses de un par de bañistas. Ni la ONU tiene tantos observadores como los que dedican su atención a esta ría del Nervión que, aunque la miremos con buenos ojos, no es el Orinoco. El Consorcio de Aguas, el Ayuntamiento de Bilbao, Osakidetza, la Agencia Vasca del Agua y la Demarcación de Costas la tienen en el punto de mira y se muestran incapaces de acorralar a este bicho que si se cae desde el borde de una mesa se mata. Antes de nadar en un cauce que ha estado muy enfermo, los expertos piden sentido común, pero no hay suficiente para todos. Y, al final, el alcalde ha tenido que ponerse el bañador de mando y evitar que la Villa aparezca en las listas junto a Fukushima, Chernóbil, Guinea Conakry, o lo que es peor, en el último puesto de Tripadvisor. Para ello ha preparado un plan y atacará con una enorme batería de protocolos, permisos, documentos, parámetros y análisis. Nada ni nadie puede sobrevivir a algo así. Leptospira, ya eres historia.

jueves, 22 de junio de 2017

Inflación de donuts


columna Josetxu Rodríguez, donuts, régimen, peso,

ESTÁS delgado. Me lo decía todo el mundo. Y tanto es así que empecé a preocuparme. Al fin y al cabo, no es lo mismo que te comenten: “¡Qué delgado estás!”, con un puntito de admiración, a que sostengan: “¿Has adelgazado, no?”, con esa mirada conmiserativa de quien atisba un hermoso cadáver en un futuro próximo. Así que compré una báscula para comprobar si mi cuerpo estaba implosionando y evitar que una racha de viento pudiera arrastrarme por los tejados como a Mary Poppins. Tras un minucioso estudio, en el que comparé lejanos análisis clínicos con pesos actuales, puedo afirmar y afirmo que no es así. Desde hace muchos años me sitúo en torno a los 72 kilos, una cifra muy razonable para un hombre de mi altura, desnudo y con gafas. Lo de las gafas es para ver los número de la báscula, allá lejos, junto a los pies. Lo que me adelgaza a pasos agigantados es la vista, en eso no hay duda. Se lo comentaba el otro día a una amiga de la universidad que me encontré en un pub y con la que estuve charlando bastante rato, hasta que me di cuenta de que era un perchero. Deduzco, por tanto, que lo que sucede es que el mundo engorda a mi alrededor. Lo acaba de confirmar el consejero de Sanidad. La obesidad es la epidemia del siglo XXI. Y no podía ser de otra manera, ya que la población disminuye a pasos agigantados pero el número de donuts no deja de aumentar. Quizá el Banco Central Europeo debería ocuparse también de esta inflación y equilibrar bocas y pasteles.
@caducahoy

martes, 20 de junio de 2017

Como muestra, un botón


columna Josetxu Rodríguez, equivocaciones, botón, parlamentarios

HAY quien piensa que apretar un botón es fácil. ¡Qué inconscientes! Imagínense ustedes ante el interruptor nuclear recibiendo datos contradictorios y sin saber si lo que se dirige hacia su país es un misil termonuclear o una gaviota cabreada. La disyuntiva es morir matando o morir a secas, y para la historia esto último queda muy mal. Algunos no se lo pensarían ni un momento. De hecho, Trump lo presionó para ver si funcionaba. Si todavía pueden leer ustedes estas líneas es porque el jefe del FBI le había dado el cambiazo y, en lugar del maletín del juicio final, le entregó el neceser de la Barbie norcoreana. 
Pulsar el botón adecuado es lo primero que aprenden los diputados. El 90% de ellos cobran un sueldazo por realizar esta tarea a toque de trompeta. Con los años van cogiendo práctica y son capaces de hacerlo con las dos manos, como Carlos Iturgaiz, que votaba por él y por Mayor Oreja cuando este hacía novillos en el Parlamento Vasco. Hasta los senadores consideraban normal esta práctica. Incluso la perfeccionaron de tal manera que el socialista Gaspar Zarrías usaba el pie para no tener que reincorporarse en el sillón. ¡Cuánto les echo de menos! Hace unos días, el presidente Rajoy votó en contra de sus propios presupuestos y el presidenciable Pablo Iglesias a favor de las cuentas de Mariano. El jefe de gabinete y diputado del Partido Popular Jorge Moragas, a favor de la de la moción de censura contra el presidente del Gobierno, que es de su partido. ¡Y eso que solo hay tres botones! ¿Se explican ahora por qué no soy partidario de poseer armas nucleares?
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

lunes, 12 de junio de 2017

40 años y un día


Primera redacción del diario DEIA
La primera redacción de DEIA, con "cierta neblina"

 
DEIA nació hace tanto tiempo que ni siquiera James Bond tenía teléfono móvil. No les digo más. Estaba en un edificio industrial desvencijado y con montacargas. Desde el mostrador de recepción se escuchaba el frenético tableteo de los teletipos. Apenas entrabas en la redacción, sin acceso a ventanas, percibías el olor agrio del tabaco. En el turno de mañana aspirábamos el humo rancio de los compañeros de noche y ellos el nuestro. Eso nos hermanó mucho. 
Por aquel entonces había mucho trabajo por hacer y gente joven con ganas de intentarlo. Se salía de una dictadura monocorde y enfermiza y la gente demandaba aire fresco y nuevas melodías. La de DEIA sonó alta y clara y decenas de miles de lectores acudieron a diario al kiosco. Los periodistas nos ganamos la credibilidad suficiente como para que ustedes nos llamaran para interesarse por un suceso o por la capital de Kirguistán, “porque el crío está haciendo los deberes y no tengo enciclopedia”. Los medios con los que contábamos eran los mismos que usan los niños en una guardería: folios, tijeras, típex, un bolígrafo y una Olivetti. Si partiendo de algo tan modesto hemos llegado hasta aquí, no creo que haya razones para temer al futuro. Sobre todo, ahora que somos capaces de difundir noticias por tierra, mar y aire y que nuestra web cuenta ya con 80.000 navegadores diarios. Allá donde usted vaya, le perseguiremos.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy