martes, 16 de enero de 2018

Su móvil es un paparazzi y vende su vida



MI móvil, como el suyo, es un paparazzi. Al principio fue una leve sospecha, pero se ha convertido en certeza. El sinvergüenza aprovecha el permiso que le damos para usar el micrófono cuando descargamos una aplicación, graba nuestras conversaciones y se las envía a empresas para que nos hagan ofertas que no podemos rechazar. Como esa linterna de 9 euros con una haz de luz capaz de tirar a San Pablo del caballo. 
No crean que me resultó fácil descubrir al malandrín. Tuve que preparar una operación detectivesca en toda regla para que no desconfiara y me arruinara la vida publicando en Twitter la clave de mi tarjeta, que es 123456. 
Todo empezó cuando comenzaron a llegarme anuncios de medicamentos contra el asma. ¿Le suenan los pulmones? ¿Sufre de agobios, siseos, jadeos, sofocos y se queda sin resuello? No entendía nada. Yo respiro perfectamente, pero, pensando, pensando, caí en la cuenta de que el smartphone siempre duerme en la mesilla de noche. ¿Comprenden lo que les digo? Al aparato le pasó lo mismo que a mí con el vecino, que pensé que era un obseso de la pornografía y con el tiempo descubrí que lo que le gustaba era el tenis femenino y aquellos gritos estaban integrados en el juego. 
Ahora que lo sé, sigo igual de indefenso, pero intento confundir al espía hablando de ornitorrincos, samurais, lombardas y cosas así. Todo para retardar en lo posible los anuncios de viagra que, inevitablemente, llegarán.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

miércoles, 3 de enero de 2018

Boda vaaaa... ¡Cuerpo a tierra!





MALDITA sea. No me lo puedo creer. Le conozco de toda la vida: hemos ido al mismo colegio, nos han zurrado los mismos compañeros de clase, corrimos tras los grises en varias ocasiones (porque ellos eran más rápidos) y fuimos al monte con tienda de campaña cuando aún no era un delito. Además, él sabe que besamos a las mismas chicas antes de que fueran nuestras parejas y, ahora, va el tío y me hace esta putada. 
La invitación me llegó hace un par de días por sorpresa, como llegan las notificaciones de embargo. Dentro me anunciaba la boda de su hija en abril y un esbozo del programa de actos. Me quedé frío durante unos instantes mientras pasaban por mi mente algunas escenas de las últimas ceremonias a las que he asistido. Aquella en la que los invitados bailamos a lo Bollywood mientras los novios entraban sobre un elefante que iba aplastando camareros. O esa otra, en la que me libré de cabalgar una orca en el Loro Parque de Tenerife porque en la despedida de soltero le metimos al novio en el bolsillo un pasaporte sirio y le deportaron desde el mismo aeropuerto. 
Me pregunto qué delito he cometido para tener que cantar, hacer malabares, ponerme nariz de payaso y bailar el aurresku por soleares para agasajar a su hija. ¿Porque tengo cara de saltimbanqui? ¿Porque me odia? ¿Porque ha descubierto que fui yo quien le robó aquel coche tuneado del Scalextric? Sí es así, acepto la condena. ¿Cuándo empiezan los ensayos?
Josetxu Rodríguez
@caducahoy


martes, 2 de enero de 2018

De cosas y mascotas



TRAS la reforma del nuevo Código Civil que aprobará el Congreso de los Diputados, muy pronto los animales dejarán de ser tratados como una vulgar sartén, no podrán ser embargados y hasta los cónyuges tendrán derecho a visitarlos en caso de separación. Esta nueva sensibilidad me permite augurar que quizá, en unos pocos años, mi teléfono móvil pueda ser tenido en cuenta y adquirir el estatus de mascota. A fin de cuentas, para mí lo es. Me despierta con un suave ronroneo, me avisa con un maullido si alguien quiere hablar conmigo y canta como un grillo un minuto antes de que se me peguen los garbanzos en la olla. A orientación no le gana nadie, porque, por intrincado que sea el bosque, me saca de la espesura en un plis plas y casi sin mancharme los zapatos. Por si fuera poco, me acompaña todos los días al trabajo y me distrae con sus gracietas por el camino. Me silba canciones como un periquito, tiene memoria de elefante y difunde mis avisos cual paloma mensajera.
Está bien que, a medida que evolucionamos, el escalafón se mueva. Y que todo lo creado pueda aspirar a un peldaño superior. Bueno, todo no. Por paradójico que parezca, los hay que, habiendo nacido en lo alto de la pirámide evolutiva, se dan la vuelta para convertirse en animales irracionales que depredan en manada y para quienes una mujer es poco más que una cosa. Cuanto antes se conviertan en paramecio, mejor.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Soy fan de Anna Muzychuk


 Anna Muzychuk, ajedrez, Riad

SIEMPRE he admirado el ajedrez y a sus grandes maestros de mente privilegiada y enormes manías. Pero, desde hace unos días, el primer puesto en mi lista lo ocupa una ajedrecista que acaba de perder sus dos títulos mundiales por propia voluntad. ¿Hay mayor excentricidad? Se llama Anna Muzychuk, es ucraniana, y dando un ejemplo de honestidad poco habitual en el mundo del deporte, se ha negado a participar en el Campeonato del Mundo de Ajedrez Rápido que se celebra en Riad (Arabia Saudí). La razón es muy sencilla: no quiere sentirse “como una criatura de segunda categoría”, en un país en el que “la mujer tiene que vestir la tradicional abaya y caminar acompañada por la calle”. No es una pose, ni una decisión que le sale gratis, ya que en este torneo se reparten 2 millones de dólares en premios, una cifra muy superior a lo que es habitual, y ella era la principal favorita. 
En febrero, otra mujer, la estadounidense Nazi Paikidze, renunció a jugar el mundial de Irán porque prefería sacrificar su carrera “antes que ser obligada a vestir un hiyab”. Estas dos mujeres han demostrado al mundo que no todo se puede comprar con petrodólares y, de paso, han dejado en evidencia a esas Federaciones Internacionales formadas por hombres que una y otra vez se esfuerzan en lo contrario. El deporte, incluyendo el fútbol sauna de Catar 2022, no debería utilizarse para lavar la imagen de opulentas dictaduras. ¿Los deportistas no tienen nada que decir a eso?
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

viernes, 22 de diciembre de 2017

¡Que no me toque la lotería, por favor!



 Todo listo para ganar el gordo
 
NO quiero que me toque la lotería. Juego por obligación, para no parecer raro o desconsiderado con mi entorno. Y lo hago con cierto temor de que la suerte me acompañe. El mundo está lleno de gente desgraciada por su culpa. Personas normales que, de la noche a la mañana, se emborrachan de euros y enloquecen. Una de ellas, apenas cobró el premio, se operó los labios, se puso pecho y culo prominente, gastó fortunas en tratamientos cosméticos, compró un coche de lujo, un palacete y unos zapatos con tacón de aguja. Después de dar la vuelta al mundo reconoció que se había equivocado, que el dinero no da la felicidad y que no había encontrado al hombre de su vida. Y eso que lo había buscado en los mejores hoteles del mundo y en varios McDonald’s. Es comprensible, ya que la persona de quien hablo era jugador de rugby cuando le tocó el gordo y los trajes de Felipe Varela y Ruiz de la Prada le quedaban fatal, ya que tenían que ponérselos de dos en dos para cubrir su desparramada musculatura. Nadie le advirtió de que las cosas importantes de la vida no tienen precio. Ni siquiera el amor. Por eso hoy no quiero ser un agraciado, ni tener que espantar de la puerta de casa a vociferantes inversores que quieren administrar mi fortuna. Bastante tengo con las gallinas del vecino, que vienen apenas amanece a reclamar su porción de pan duro. Si quieren mis décimos, pasen esta tarde sobre las cinco y se los regalo todos. O casi todos, depende.
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

martes, 5 de diciembre de 2017

Chicote, piérdete



 Chicote en pleno ataque de nervios
 
ABDUCIDO por el Síndrome de los fogones -ese impulso irracional de rodearse de alimentos, pucheros y nitrógeno líquido- he decidido llamar a Chicote para que me ayude a organizar la cocina de casa. El tío no defrauda. Nada más llegar, me dio los primeros consejos: tienes que sacar el futbolín de aquí y dejar sitio para guisar y poner una mesa y unas sillas, dijo. Es un auténtico fenómeno con vista de lince. La prueba es que encontró un horno. ¡Ni yo sabía que teníamos horno! Pues allí estaba, debajo de esa cosa cuadrada de cristal que se pone roja cuando tocas un botón. Lo usaba para secar los zapatos y resulta que en él puedes asar bizcochos, pasteles de merluza y piernas de cordero. No le dije nada, pero me parece más útil la primera función.
 Después me obligó a sacar la flor de Pascua de su recipiente, porque dijo que era una Thermomix y que sirve para hacer sopa. Yo alucinaba. Y, para colmo, se mosqueó porque tengo libros en el frigorífico. Y eso que están ordenados para no romper la cadena de conservación: “El viejo y el mar”, en la balda del pescado;“El espía que surgió del frío”, en congelados;y “El último tango en París”, junto a la mantequilla. Para entonces, ya estábamos algo tensos, y cuando se empeñó en vaciar de botellas mi vinoteca, que él denominó lavavajillas, le mandé a hacer puñetas. Volveré a comer en el primer bar en el que tenga hambre. Chicote, piérdete.
Josetxu Rodríguez 
@caducahoy

viernes, 24 de noviembre de 2017

Maldito viernes negro



 Cumbre secreta en Mungia entre Olentzero y Papa Noel para encarar la crisis que se les avecina.

Estoy deseando que llegue el plácido domingo porque estoy del viernes negro hasta el jueves santo. Y, además, no quiero que me dé un martes 13 porque puedo montar un miércoles de ceniza con el Kalashnikov que compré en el último lunes para celebrar el sábado sabadete. 
Lo digo porque estoy perdiendo los nervios y empiezo a sospechar que los hackers rusos, ahora que han acabado con Catalunya, quieren destrozar nuestro equilibrio presupuestario, bendecido en el Congreso con gran algarabía, con un colapso provocado por el consumo abusivo de compras absurdas y no biodegradables. 
Aún no he terminado de revender las del año pasado y ya me agobian por tierra, mar y aire con nuevas ofertas difíciles de rechazar. A este paso, en un par de años tendré que organizar una feria del desembalaje en el BEC. Sobre todo, para perder de vista esa pulsera que me abronca continuamente porque no cumplo con los mil pasos diarios (se la he tenido que meter en el bolsillo al cartero para que la desfogue, maldita sea). Para el reloj abisal que pitaba porque no lo sumergía a más de cien metros he encontrado solución: lo tiene uno de Ondarroa que lo usa como señuelo para pescar atún. Un favor que me hace. 
Y no se rían, que lo del Black friday es de preocupar. Hasta Olentzero y Santa Claus se han reunido en Mungia para ver cómo afrontan la crisis que se les avecina. Ante la falta de demanda, les veo en el mercadillo de Otxarkoaga vendiendo su stock para poder comer. Ya lo verán.
@caducahoy

lunes, 20 de noviembre de 2017

La corrupción y las cebollas pochadas


 
El Bigotes elude responder de Gürtel desde prisión porque está “pochando cebollas”. Alega que está en un curso de cocina en Valdemoro y que tiene que volver para que no le suspendan.

 
CON la corrupción en el Partido Popular pasa como con esas novelas en las que hay tantos personajes que, pasadas unas páginas, pierdes el hilo y abandonas el libro. En estos momentos no creo que nadie sepa, ni siquiera los jueces, dónde están los cientos de implicados, investigados, detenidos o condenados en los más de sesenta casos que componen la hidra mafiosa de ese partido. Bárcenas, una de las cabezas más visibles, aparece y desaparece como Wally. ¿Dónde está ahora? ¿En la cárcel, en su chalé, en el banquillo, esquiando o dándose un masaje en Suiza? Vaya usted a saber. 
El caso es que esta banda de atracadores nos mira con desprecio por las inevitables molestias que el sistema les causa antes de que puedan volver a ocuparse de sus negocios y sus botines ocultos. Se saben a salvo en una estructura judicial hecha a medida para preservar su impunidad. El presidente Rajoy recibía sobres y su partido va a ser juzgado por destruir pruebas, pero, como un mago, lo cubre todo con la bandera rojigualda. Nada por aquí, nada por allá y ¡plof!: uno sale de la cárcel y se va a casa en su Jaguar, y otro le dice al juez a la cara que no le moleste, que está pochando cebollas y si se le queman, le suspenden el curso de cocina. 
Por favor, pónganles en libertad antes de que se apunten a PrisiónChef y denuncien por torturas al Estado de derecho. Era lo que nos faltaba.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy

martes, 14 de noviembre de 2017

Cudadanos del mundo,¡Bilbanizaos!




LOS que somos de Bilbao de toda la vida sabemos que es un planeta en sí mismo, como el de El Principito. Puede caminarse a lo largo en un par de horas y a lo ancho en la mitad. Su término municipal limita con el monte Artxanda y el Pagasarri, aunque algunos lo sitúan entre el nacimiento del sol y el ocaso y se preguntan por qué los de Hong Kong no pagan el IBI al ayuntamiento. 
Desde el centro de la ciudad puede verse de todo: vacas paciendo en las laderas, viñas de txakoli en Arraiz, bosques de robles y pinos en Deusto y hasta un funicular. Y, si no nos dejamos deslumbrar por los reflejos de la Torre Iberdrola, también amplias zonas de infravivienda.
La villa concentra todo lo bueno y lo malo en muy poco espacio, como esas regiones estelares con tanta densidad que engullen todo lo que se les acerca. Agujeros negros creo que les denominan, aunque aquí los llamamos txapelas. Por eso, los bilbainos miramos con condescendencia a Singapur, que nos concedió el nobel de las ciudades, o a los urbanistas comunitarios, que acaban de nombrarnos Mejor Ciudad Europea 2018. Nosotros ya sabíamos que lo era. Esta villa no se pone límites, una cualidad que muchos pueblos tienen pero han olvidado. 
Les invitamos a que disfruten el premio con nosotros. Cualquiera puede ser bilbaino si quiere, como Gehry, aunque también es verdad que si no quiere igual le corremos a hostias por la Gran Vía. 
Ciudadanos del mundo, ¡bilbainizaos!
Josetxu Rodríguez
@caducahoy


















domingo, 29 de octubre de 2017

¡Vaya par de tahúres!

LOS jugadores compulsivos se arrancaron ayer mechones de pelo mientras escuchaban a Puigdemont decir lo que dijo, porque no estaban seguros de que lo que dijo significara lo que quería decir. La casa de apuestas optó por tirar abajo los servidores ya que no sabía a quién dar el premio, si a los que habían apoyado la convocatoria de elecciones o lo contrario. Llegué a pensar por un momento que el Govern de la Generalitat estaba invirtiendo los ahorros de sus consejeros y amañando los resultados para hacer caja y poder pagar la fianza de Mas y los Jordis. Vista su errática política, ahora estoy convencido de ello. Cuando hablamos de las decisiones que se están tomando en Catalunya es difícil acertar, por no decir imposible. Solo aquel bilbaino ilustre que viajaba hasta el hipódromo de Donostia y, como no le gustaba perder, apostaba a todos lo caballos podría salir airoso de un reto semejante. Por lo demás, todo buen ludópata sabe que, en ocasiones, la única forma de ganar es no jugar. Y eso ocurre tanto en el tres en raya como en la guerra termonuclear. Me duele decirlo, pero creo que si Rajoy y Puigdemont hubieran tenido que hacer frente a la crisis de los misiles de Cuba, en estos momentos todos estaríamos en taparrabos cazando ratas fosforescentes en alguna caverna de por ahí. Ambos deberían saber ya que solo Fabra era capaz de ganar en los juegos de azar y era gracias a que no participaba en ellos. Vaya par de tahúres, madre mía.
Josetxu Rodríguez
@caducahoy